Los primeros días de clase, nuestra maestra nos levanto a todos de nuestros asientos y nos dijo que escucháramos con mucha atención el ritmo, entonces comenzó a mover sus pies indicando que nosotros hiciéramos lo mismo al compás con ella, así causando ese mismo ruido multiplicado por cada estudiante en el salón de clases. Después empezó a añadir mas movimientos y ruidos a la rutina completando una canción con nuestros propios cuerpos. Realmente sentí una conexión, no solo con mis compañeros sino que conmigo misma también. El hecho de que todos estuviéramos moviéndonos al mismo tiempo, creando un ritmo que era mas que eso, hizo que me diera cuneta que la música nos conecta mas allá de coincidir en gustos. El producir música con tu propio cuerpo es algo maravilloso que siento que muchos no se han dado cuenta esta habilidad. No necesitas tocar algún instrumento o cantar para poder crear música, solo basta con un solo ritmo, eso es algo sumamente increíble. El poder de crear música, la cual es conocida como lenguaje universal, es algo maravilloso y en realidad esta experiencia me hizo pensar en muchas cosas de las que ni siquiera me había percatado y puedo decir que me divertí mucho en el proceso.